Contrarreloj

Alexander Zverev encara el último tercio de su carrera sin haber ganado aun ningún Grand Slam, y con cada vez menos tiempo en su casillero

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Joel Ramos Freixes

3/5/20264 min read

Tras diez temporadas establecido en la élite del tenis mundial, Alexander Zverev ha cosechado 24 títulos como profesional hasta el día de hoy, entre los cuales destacan siete Másters 1000, un oro olímpico (Tokio 2021) y dos ATP Finals (2018 y 2021). La realidad es que estas marcas para un tenista de su talla (1.98 m de altura y casi 100 quilos de peso) tienen muchísimo mérito por la preparación física que requiere y la movilidad que se debe poseer para desenvolverse con garantías dentro de la pista en una época donde cada vez se juega a un mayor ritmo de bola. Capaz de desenvolverse bien en todas las superficies, con un saque potente y uno de los mejores reveses de la última década, el tenista nacido en Hamburgo goza de todas las habilidades tenísticas para ganar cualquier torneo que dispute, pero la realidad es que a día de hoy el teutón sigue sin ningún título de Grand Slam en sus vitrinas. Con los 29 años de edad a la vuelta de la esquina (cumple el 20 de abril de 1997), el inexorable paso del tiempo nos muestra que Sacha se va quedando poco a poco con menos tiempo en el casillero para poder lograrlo. Las decepciones en torneos de este calibre y la continua mejoría del resto de tenistas que le disputan los entorchados, le están dejando cada vez con menos margen de error y con una barrera mental cada vez más difícil de poder superar, y este es precisamente el gran problema que presenta el bueno de Zverev cada vez que se presenta a jugar un torneo al mejor de cinco sets.

Tras batir algunos récords de precocidad en su momento como ser el primer tenista adolescente (con 17 años) desde Boris Becker (1986) en ganar tres partidos seguidos contra jugadores del Top 10, Zverev a lo largo de su carrera ha cosechado victorias de mucho mérito y en momentos importantes ante los tres mejores tenistas de la historia (Djokovic, Nadal y Federer), además de ante Stanislas Wawrinka, Dominic Thiem y Daniil Medvedev, quienes también tuvieron su momento de dominio del circuito masculino. El problema pero radica en que todas estas victorias del germano se encuentran en su mayor parte en partidos al mejor de tres sets, mientras que el parcial al mejor de cinco ante tenistas del Top 10 hasta el momento, deja mucho que desear (5-19). Repasando sus inicios en los 'majors', Zverev, tras consolidarse dentro del Top 10 en el año 2017, necesitó de hasta doce intentos para llegar a sus primeros cuartos de final de Grand Slam (Roland Garros 2018), y diecinueve para su primera final (US Open 2020). En los primeros años de Zverev como uno de los primeros cabezas de serie de estos torneos, no era nada raro ver al alemán dejarse sets en las primeras rondas ante tenistas de un nivel inferior al suyo, lo que le hacía llegar a la segunda semana de competición más lastrado físicamente, un factor decisivo por las características físicas que tiene, donde sino está al 100%, sus opciones bajan muchísimo. Desde 2021, pero, (donde firmó un gran año ganando el Masters 1000 de Madrid, Cincinatti, el oro olímpico de Tokyo y las ATP Finals), fué consiguiendo ganar los partidos de la primera semana de competición en sets corridos con más frecuencia, llegando a cuartos y semifinales más descansado a nivel físico, lo que le ha permitido llegar más regularmente a las instancias finales de estos torneos.

Llegados a este punto pero, donde toca medirse de tú a tú ante tenistas del Top 5, Zverev casi siempre se ha visto superado por ellos, lo que le ha hecho imposible a día de hoy poder ganar un Grand Slam. Sin duda es una cuestión mental porque tenis tiene de sobra, pero el paso de las oportunidades va haciendo una bola mental cada vez más difícil de superar para el germano, lo que le hace venirse a menos en los momentos importantes. Además, Zverev es conocido por tener un carácter fuerte tanto dentro como fuera de la pista, lo que le ha dificultado siempre el tener un entrenador por un largo periodo de tiempo. Siempre bajo la atenta mirada de su padre Alexander Zverev Sr. como entrenador principal, en julio de 2017 contrató a Juan Carlos Ferrero, con quien estuvo solo durante seis meses (hasta el Open de Australia 2018). En agosto de ese mismo año a Ivan Lendl (relación profesional de doce meses), y en julio de 2020, al alicantino David Ferrer (hasta el Open de Australia 2021). El hecho de que estas tres leyendas del deporte rey de la raqueta solamente durasen un tiempo combinado de 2 años con él, sumado a las numerosas declaraciones a las que nos tiene acostumbrados carecientes de autocrítica tenística (sin ir más lejos después de la derrota ante Alcaraz en semifinales de Australia dijo que había perdido porque "estaba cansado"), dejan al alemán en una situación difícil para cosechar lo que tanto anhela, y comprensible, por otro lado, ya que la estabilidad de tu equipo de trabajo, y el ir con las ideas claras, son aspectos fundamentales para destacar dentro de la elite, y en esto Zverev siempre ha fallado. Y si a todo esto le sumas que a medida que avanza el tiempo, van saliendo tenistas jóvenes con mucha hambre de éxito y con un tenis más completo, le van comiendo la tostada.

El tiempo apremia Alexander, quien durante la pretemporada afirmó que en este 2026 implementaría cambios en su juego como el de ser “más agresivo” desde la línea de fondo. Veremos si termina dando sus frutos. La realidad es que sería una pena ver como un tenista de tu talla, con todo lo que ha conseguido y lo que es capaz de jugar dentro de una pista de tenis, terminase su exitosa carrera sin un título de Grand Slam bajo el brazo.